Cuando Toyota creó los QR code en 1994, lo hizo con el afán de reemplazar a los limitados códigos de barras, pues esta tecnología permitía almacenar hasta 7000 códigos alfanuméricos. En cualquier caso, pocos se esperaban la popularidad que experimentaron en 2002, cuando los smartphone fueron capaces de leerlos y acceder a todo tipo de información, desde páginas web, hasta videos o tiendas online.

Sin embargo, este canal de comunicación cliente-empresa pronto perdió fuelle y pasó a ser un elemento residual. Sencillamente, las marcas no supieron sacarle todo el provecho a esta nueva tecnología… hasta hoy. A continuación te presentamos 5 ejemplos que demuestran que el código QR puede generar experiencias de compra fascinantes. Porque el reto no es ser omnicanal. El reto es crear nuevos canales de interacción, en los que no compitamos con nadie.

(1) Sunny Sales; o cómo utilizar QR codes para captar clientes en horas valle.

Como la mayoría de Centros Comerciales, Emart tenia un problema. Entre las 12 y la 1 p.m. apenas recibía clientes en sus tiendas. Así que idearon una campaña tremendamente original. Instalaron un código QR tridimensional en la plaza de la entrada, que sólo “funcionaba” a las 12 del mediodía, pues sólo en ese momento la figura proporcionaría una sombra que, al escanearse, permitía acceder a espectaculares ofertas y cupones descuentos canjeables desde el smartphone y en las tiendas del interior. Con una filosofía similar, Cebu Pacific utilizó la magia de la lluvia para promocionar viajes a destinos cálidos y soleados. Y es que….¿quién no querría viajar al Caribe en plena temporada del Monzón?

(2) Tesco; o cómo triunfar en un país sin abrir un solo supermercado.

Cuando Tesco se propusó entrar en el mercado coreano, descartó la idea de abrir grandes supermercados, ya que el precio del metro cuadrado era deshorbitado. Así que se propuso estudiar a su cliente. Y se dio cuenta de dos cosas: 1. Apenas tienen tiempo para hacer la compra; 2. Se pasan una media de 2 horas diarias en el metro. Así que ideó una manera de llevar el supermercado al metro, con una inversión mínima. Adherió “carteles” de lineales con los productos más frecuentes en la cesta de la compra de los coreanos, y colocó junto a cada producto un código QR. De esa manera, mientras el potencial cliente esperaba su vagón, podía escanear los productos que deseaba y en 3 clics, ordenaba la entrega en su domicilio, al día siguiente (antes de que se marchara a trabajar). Esta iniciativa tuvo tanto éxito que se replicó en numerosos países y contextos (p.e. tiendas duty free en los aeropuertos).

(3) Smart´s PJ; o cómo transformar un producto en un momento entrañable en familia.

Son muchos los fabricantes que se acuestan pensando como llegar con más impacto a su cliente final. Pero pocos logran dar con estrategias tan efectivas como este fabricante de pijamas infantiles. Para diferenciar a su producto, optó por transformar las típicas impresiones que aparecen en los pijamas en códigos QR multicolor. Cuando llegaba el momento de acostar a los niños, los padres apenas tenían que obligar a los pequeños a ponerse el pijama… ¿Por qué? Porque con sus smartphone podían escanear cualquiera de los anagramas y automáticamente, un cuento interactivo se reproducía a todo color en sus pequeñas pantallas. Por tanto, no te preguntes como puedes diferenciar tu producto. Pregúntate cómo puedes transformar su momento de uso, hacerlo mágico y memorable para tus clientes. 

smartpj's

(4) Kidum 2000; o cómo convertir un formulario de incripción en una prueba de ingenio.

Las técnicas más habituales para lograr la inscripción a un curso suelen recurrir a la percepción de escasez (p.e. plazas limitadas,  activo 24 horas, etc). Esta escuela israelí ideó una nueva manera de hacer su oferta formativa más atractiva. Poner a prueba la inteligencia de los potenciales alumnos, de manera que sólo los más espabilados e inquietos lograrían acceder al mismo con una beca parcial. ¿Cómo lo logró? Con un nuevo formato de códigos QR, que consistía en la plantilla de respuesta de un test. Únicamente acertando las 50 preguntas (y completando las casillas correspondientes) era posible obtener el QR Code que daba acceso al formulario de inscipción del curso.

(5) ChromeExperiments; o cómo sincronizar diferentes dispositivos.

Son pocas las ocasiones en las que tiene sentido introducir un Código QR en una pantalla de ordenador. Esta es una de ellas. Desarrollada por Toaster, esta tecnología permite interactuar con el contenido de la pantalla desde nuestros smartphone. En este caso, se trata de testar las funciones de Google +, pero piensa en las posibilidades que ofrece si incorporamos el concepto de gamificación. Podríamos, por ejemplo, invitar al cliente a conducir el coche del protagonista en el trailer de una película. O bien podríamos llevarle hasta el producto adecuado de la web, en función de sus respuestas a un breve cuestionario móvil. O presentarle los accesorios de moda que más encajan con el vestido que acaba de fotografíar. O dejarle visualizar las instalaciones y/o hacer zoom a través de la cámara de su móvil. Las posibilidades son infinitas…

Nota: Una de lar pincipales barreras a la popularidad de los códigos QR codes es la necesidad de contar con una aplicación de escaneo previamente instalada en el smartphone. Sin embargo, en 2016 veremos una neuva generación de Códigos QR que no requieren de ésta. Por tanto, estamos convencidos de que vamos a ver muchos otros usos interesantes por parte de las marcas. ¡Permaneced alerta!

 

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